DENSO, la diferencia

Diseño avanzado. Prestaciones ultraeficientes. Fabricación con la calidad de primer equipo. Éstos son los valores excepcionales que respaldan los sistemas de refrigeración del motor de recambio de DENSO, transfiriendo la tecnología de los intercambiadores de calor avanzados directamente a la posventa.

El programa DENSO de refrigeración del motor incluye radiadores de refrigeración, condensadores, ventiladores de refrigeración, ventiladores de habitáculo, radiadores de calefacción, intercoolers, termostatos y radiadores de aceite. 

Somos conscientes de que el rendimiento de un intercambiador de calor depende de las tecnologías empleadas. Por ello, las gamas de intercambiadores de calor de DENSO emplean tecnologías de construcción por soldadura y por conformación mecánica para ofrecer la solución óptima a cada vehículo.
La soldadura produce una unión más cohesionada del tubo con la aleta, garantizando una transmisión de calor más eficiente.
La tecnología de conformación mecánica, donde se prensan el tubo y la aleta, ofrece una unión con algo menos de contacto, pero con la ventaja de un coste más reducido.

Un radiador DENSO con un área frontal de 0,2 m2, por ejemplo, tiene un área efectiva en sus aletas de refrigeración de más de 6 m2.

Cada radiador DENSO está especialmente desarrollado para el vehículo y el motor en los que vaya a montarse, sometiéndose a ensayos rigurosos para garantizar un alto rendimiento.

Cuando necesite un recambio para la refrigeración del motor, la mejor elección es: DENSO.

Ajustar la temperatura del motor

Cuando el motor de un vehículo está en marcha, sea éste diesel o gasolina, no toda la energía del combustible se transforma en energía mecánica que desplaza el vehículo. Dependiendo del régimen de giro y de las condiciones de marcha del motor, alrededor del 30% de la “energía química” del combustible se dispersa en forma de calor producido por la combustión. Si no se controlara este calor, el incremento de temperatura producido podría poner en peligro la integridad estructural del propio motor.
La solución la ofrece el sistema de refrigeración del motor instalado en el vehículo. Su principal función es mantener la temperatura de las piezas metálicas del motor dentro de determinados límites con el fin de garantizar el mantenimiento de las prestaciones y fiabilidad del motor.

Los principales componentes del sistema de refrigeración del motor toman la energía del combustible que no se transforma en energía mecánica para la propulsión del vehículo, y la dispersan en la atmósfera.